Manifiesto

No creemos en el orden.
Este desorden nos motiva, nos mueve hacia distintos caminos, nos permite arriesgarnos y, lo más importante: crear. Porque en un desorden, lo impredecible se convierte en posible, no hay reglas, lo inesperado, tarde o temprano, ocurre.

Vivimos en un estadío de inquietudes y curiosidades. Tenemos personalidad múltiple, cada uno de nosotros es distinto, va a su ritmo, se desarrolla a su manera, pero a su vez, con el mismo objetivo de crear para solucionar. En un punto, siempre nos encontramos.

No creemos en el orden  y lo afirmamos: nos gusta el desorden. Es nuestra filosofía, nos da orgullo.
Así surge una necesidad de movimiento, éste que nos saca adelante, nos hace quienes fuimos, somos y seremos. El desorden, dentro de un sistema de orden, nos permite avanzar.
Dentro de los sistemas previsibles, nada es nuevo. Si perdemos el equilibrio por un momento, lo improbable, lo distinto, es único, sucede.
Buscamos arriesgarnos para llegar a soluciones.
Somos CAOS, así, inquietos y curiosos.

La realidad es puro azar, y no hay leyes que permitan ordenar los acontecimientos.

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